MACRI: «MUCHACHOS, AHORA NOS VOLVIMOS A ILUSIONAR»

Javier Milei eligió un tono desconocido: sin puteadas, sin cadenas de furia, con un discurso de manual grabado en Casa Rosada para presentar el Presupuesto 2026. Lo más notorio no fue el contenido —el equilibrio fiscal como “principio no negociable”— sino la forma. El Presidente apareció en modo conciliador, casi dócil, un Milei con menos aire que consignas.
 El contexto lo explica: derrota electoral en Buenos Aires, escándalos en ANDIS, el fiasco de Libra, los vetos al financiamiento universitario y al Garrahan, el dólar al borde del techo de la banda y un riesgo país en 1200 puntos. En ese escenario, Milei se limitó a repetir que “lo peor ya pasó” y que la piedra angular de su gestión sigue siendo el orden fiscal.
Pero las encuestas cuentan otra historia: la caída de expectativas es brutal, la confianza se derrumba y el “estamos mal pero vamos bien” perdió vigencia. Lo que sonó en cadena nacional fue un discurso de agotamiento, sin épica, que no logró entusiasmar ni siquiera a sus propios votantes.
En política, el vacío no dura: alguien lo ocupa. Mauricio Macri lo sabe. Apenas terminada la cadena nacional, el #
PRO difundió un comunicado respaldando el Presupuesto de Milei. No fue un gesto menor: fue el primer paso de un plan de anexión. El calabrés vengativo que se sintió despreciado por el libertario ahora le ofrece respaldo, pero con condiciones (incondicionalidades).