La pelea política la pagan los vecinos: aumentó un 50% la garrafa y el gas natural sigue sin llegar

 

Mientras miles de familias mendocinas intentan sobrevivir al invierno más duro de los últimos años, el Gobierno de Mendoza decidió aplicar un fuerte aumento a la garrafa social, el único recurso con el que cuentan quienes no tienen acceso a la red de gas natural. En General Alvear, la garrafa subsidiada de 10 kilos pasó a costar $15.000, un incremento del 50%, aplicado precisamente cuando las temperaturas bajo cero convierten la calefacción en una necesidad y no en un lujo.

La medida golpea a una población que atraviesa una de las peores crisis económicas de las últimas dos décadas, con niveles de pobreza que no dejan de crecer. En General Alvear se distribuyen unas 3.300 garrafas sociales por mes, pero durante el invierno la demanda se dispara hasta las 5.000 o 6.000 unidades, reflejando la enorme dependencia que tienen miles de hogares de este programa provincial.

La contradicción es aún mayor si se observa el contexto. Hace apenas unos días se inauguró en San Rafael el gasoducto más importante para el Oasis Sur en décadas, una obra que promete transformar la calidad de vida de los vecinos y potenciar la producción regional. Sin embargo, los alvearenses siguen esperando que ese beneficio llegue a sus hogares.

Gran parte de esa demora responde a la disputa política que mantiene el intendente de General Alvear con San Rafael y a su negativa de avanzar en los acuerdos necesarios de financiar la parte que le corresponde a ese departamento. En lugar de priorizar una solución definitiva para los vecinos, el enfrentamiento político termina postergando un importante beneficio.

A esto se suma un programa municipal presentado como alternativa para acceder al gas natural que, lejos de ofrecer certezas, despierta más dudas que respuestas. Incluso se llegó a afirmar que General Alvear tendría «gas ilimitado», una afirmación técnicamente insostenible y sin fundamentos.

Mientras tanto, la realidad es mucho más cruda: miles de familias siguen dependiendo de una garrafa que hoy cuesta un 50% más. Las promesas abundan, pero el gas natural sigue sin llegar a los hogares y el invierno, como siempre, no espera.