Los recaudadores de impuestos, también conocidos como publicanos, se mencionan muchas veces en la Biblia -sobre todo en el Nuevo Testamento- Ellos trabajaban para los contratantes de impuestos y se les describe generalmente como codiciosos, ya que pedían más dinero del que debían.
Zaqueo era un publicano, jefe de los cobradores de impuestos, una persona con mala fama, que se enriqueció gracias a diversos fraudes.
Dos mil años después los hijos de Zaqueo volvieron a la carga. Como nunca antes, de manera innecesaria y desmedida intentaron recaudar a toda costa para su fiesta.
Pasó una nueva edición de la FIESTA NACIONAL DE LA GANADERIA DE ZONAS ARIDAS y el retroceso dado en la faz organizativa fue notable. La codicia y la exagerada ambición por generar dinero llevó a los organizadores a cometer errores en cada una de las jornadas.
La relación entre la prensa local y la organización encontró un punto de quiebre, un desaire manifiesto entre estos jóvenes dirigentes y los constantes difusores de “la fiesta”.
Pero el destrato hacia el público que concurrió a la fiesta fue lo más notorio. Este año el cliche de “la fiesta del pueblo” fue insostenible, ni ellos se lo creían. El sábado del almuerzo oficial, cientos de alvearenses debieron esperar fuera del predio- tres horas-, a que el gobernador Rodolfo Suarez, comiera, diera el discurso, se riera junto al intendente municipal y finalmente hiciera la digestión. Por orden de los integrantes de la Cámara de Comercio, no se dejó ingresar a ningún alvearense ni turista, por miedo a reclamos “desmedidos” al primer mandatario provincial. Lo cierto, es que niños, adultos y jubilados pasaron varias horas de pie, al rayo del sol y con la entrada paga en la mano, hasta que los planeros de la burguesía decidieron que podían entrar.
A los hijos de Zaqueo, este año, el sábado se les fue de las manos, mostró su punto de desorganización más alto. El tradicional almuerzo en esta oportunidad si que fue para unos pocos. Primero por el valor inalcanzable de la tarjeta y después porque ni siquiera los que pagaron los $9000 pudieron comer. Aquel intrépido que salió corriendo de la mesa y fue a cortar su porción pudo comer primero y con la temperatura justa, el resto -los que pudieron probar algo- les tocaron porciones frías y algo mezquinas. El resto debió conformarse con llenar el estómago con: ensalada, empanadas, frutos secos, agua, vino y lo que había sobre la mesa.
Los integrantes del MGPGA(movimiento de ganaderos piqueteros de General Alvear) volvieron a reclamar por lo suyo: caminos ganaderos, conexión satelital, planes ganaderos, subsidios y más subsidios. Por los que estaban afuera no pidieron nada.
Esta fiesta de unos pocos solventada por muchos, volvió a encontrar como siempre al alvearense en el lugar de acreedor, de financista forzado y a la Cámara de Comercio -zaqueando- recaudando en cada rincón del predio para poder darse el gustito de hacer la fiesta.
Desde las playas de estacionamiento, los stands, las entradas a las peñas, hasta el ingreso al predio o la jineteada tenían un costo, si hasta las personas con discapacidad debieron pagar para poder ingresar.
Se van rompiendo cliches, se van sincerando las cosas, la fiesta no es del pueblo, la fiesta la paga el pueblo a estos hijos de-del- Zaqueo.
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