La referente nacional de La Cámpora y actual senadora nacional, visito en secreto el departamento y se mantuvo cerca de aquellos dirigentes locales afines.
Finalmente Anabel Fernández Sagasti llegó a General Alvear entre el rumor de la ciudad y el silencio de la madrugada, incluso el grupo al que apoya políticamente como marionetas obedientes, moviéndose al compás de las directrices establecidas y sin desviarse ni un ápice del camino trazado dieron a conocer que la Senadora Nacional pisaba suelo sureño.
Los anfitriones, candidatos, gremialistas y devotos eligieron la feria del Barrio San Carlos, un lugar estratégico donde la gente se reúne los sábados por la mañana a exponer y vender sus productos, es una comunidad donde sobra la voluntad y las ganas de salir adelante, donde la gente está preocupada por enamorar a los clientes y no por la visita de políticos en campaña, acostumbrados a que todos desfilen por esa plaza no profundizan en acciones futuras ya que lo importante es volver con las canastas vacías a sus hogares.
Es bastante cuestionable que una funcionaria Nacional que visita el departamento una o dos veces al año no quiera ser vista por los medios de comunicación ni tampoco visite la casa partidaria que trabajó junto a otros mendocinos para que llegara a la banca que hoy ocupa.
Sí podemos decir que hizo pie en una entidad gremial que defiende los derechos y aborda las problemáticas de los docentes y hasta el momento no se identificaba con ningún color político, resulta que La Cámpora teñirá a los docentes con charlas insustanciales sobre ideas de poco calado transformándose en un encuentro fútil y de chismes triviales.
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