Inmediatamente se nombre la palabra “populismo” siempre nuestra representación mental asociará ese termino con el movimiento Peronista, más en la actualidad nos llevará irremediablemente al Kirchnerismo, impuesto discursivamente desde la oposición, aunque con algo de razón en ello.
Al escuchar el debate que se dio por estas horas en nuestro departamento sobre el populismo, alguien preguntó: ¿es el populismo propiedad única y exclusiva del Peronismo? ¿Cabe la posibilidad de que la Unión Cívica Radical tenga o haya tenido intervención social en base a políticas populistas?, para responder a esos interrogantes comenzaremos haciendo una breve introducción al populismo: concepto, características, causas y consecuencias.
Se denomina populismo a una corriente política que buscar representar y movilizar a las clases populares a través de un lenguaje sencillo y emotivo y promoviendo políticas que benefician a la mayoría de la población.
El término “populismo” también puede ser utilizado con connotaciones negativas, especialmente cuando se acusa a los líderes políticos de haber explotado la ignorancia o el temor de la gente para ascender al poder.
Entre sus causas podemos mencionar: la polarización social y la desigualdad económica; la crisis de representación política y la pérdida de confianza en las instituciones; el descontento y la insatisfacción popular con las condiciones actuales; el surgimiento de líderes carismáticos y /o demagógicos que aprovechan la insatisfacción popular para obtener el poder.
Todo lo anterior parece resumir nuestros más de 200 años de historia, casi toda nuestra vida desde que somos Nación.
Ahora bien, para poder identificar a líderes y movimientos populistas debemos establecer ciertas características que nos permitan juzgar en consecuencia y ellas son: la exaltación de las virtudes del “pueblo” o la “gente común” y la presentación de esta como la base de la legitimidad política; la polarización social y política, que se enfoca entre la lucha de la gente común y la elite, a menudo por la distribución de los recursos naturales y simbólicos; la utilización de un discurso emotivo, apelando a las emociones y valores populares para movilizar a la gente y crear una identificación fuerte con el líder populista; la promoción de políticas económicas y sociales orientadas a los intereses de las mayorías por encima de los intereses de las elites o grupos minoritarios, en ocasiones incluso a costa de la estabilidad financiera y económica a mediano y largo plazo, ¿No le suena familiar todo esto?.
Ya con más información, empezamos a darle forma a nuestra respuesta a las preguntas iniciales, pero debemos saber algo más, ahora respondamos otra pregunta: ¿Qué podemos esperar de un gobierno populista?: la polarización social y política , que puede generar un clima de confrontación y división en la sociedad; la debilitación de las instituciones, como resultado de la erosión de la confianza en el sistema político y en la capacidad de las instituciones para gobernar efectivamente; el riesgo de políticas económicas irresponsables o insostenibles, como resultado de la promoción de políticas populistas a corto plazo que buscan ganar el apoyo popular; el debilitamiento del estado de derecho y la protección de los DDHH y las libertades individuales, a medida que los líderes populares buscan consolidar su poder y limitar las críticas y el disenso.
Si! El Kirchnerismo es populista!, pero retomando la hipótesis primigenia, nos hacemos otra pregunta ¿cabe la posibilidad de un Radicalismo Populista también?, claro que sí!
Hipólito Yrigoyen es considerado uno de los líderes fundadores del radicalismo en Argentina, fue presidente en dos períodos no consecutivos (1916-1922 y 1928-1930). Su estilo político fue marcadamente populista y estuvo centrado en la defensa de los derechos de los trabajadores y la clase media. Durante su gobierno, se implementaron medidas como la Ley Sáenz Peña de sufragio universal masculino y secreto, que permitió una mayor participación política y el acceso de las clases populares al voto. Hasta el ex presidente Mauricio Macri lo consideró así llegando a asegurar que Hipólito Yrigoyen había sido, junto con “Perón y Evita”, el origen del populismo en la Argentina, posteriormente debió retroceder en sus expresiones para evitar conflictos internos.
Arturo Frondizi en tanto, fue un líder de la UCR que buscó combinar el populismo con políticas desarrollistas, fue Presidente de Argentina entre 1958 y 1962. En su gobierno, se estableció el «Plan de Acción Inmediata» (PAI) en 1958, que buscó crear empleo y aumentar los salarios. Además, se promovieron programas de vivienda y se implementaron políticas de asistencia social para los sectores más vulnerables.
Y el más contemporáneo a nuestros tiempos, Raúl Alfonsín, quien fue Presidente desde 1983 hasta 1989, fue un destacado líder de la UCR conocido por su lucha por los derechos humanos y su compromiso con la democracia. Uno de los principales programas que implementó fue el «Plan Alimentario Nacional» en 1985, que buscaba garantizar el acceso a alimentos básicos para los sectores más desfavorecidos de la población, medida que calificaría como populista si el sinceramiento de las nuevas generaciones radicales se lo permitieran.
Ya con los conceptos necesarios tales como: definiciones, características, causas y consecuencias del populismo y habiendo aportado también una ínfima reseña histórica sobre gobiernos radicales populistas, que quiso decir Alejandro Molero, pre candidato a intendente por CAMBIA MENDOZA en un medio local- por cierto, único medio presente en la sede de la UCR, medio popular y de alcance masivo-, cuando expresó: “nosotros nos seguimos ilusionando con dar fin a un proceso del Kirchnerismo…del populismo en la Argentina”, a lo que agrego: “Queremos cambiar en definitiva el rumbo de la Argentina, cambiar definitivamente un gobierno populista que dice defender a los que menos tienen, a los más desprotegidos y los desprecia, los hace cada vez más pobres, los aleja cada vez más de sus oportunidades”.
Si Alejandro Molero, con un discurso sencillo, por momentos emotivo, que busca la constante polarización social aplicando connotaciones negativas a las decisiones gubernamentales de otras fuerzas políticas, que imprime una impronta carismática en sus apariciones, de comportamiento afable, cercano a la gente, que habla de recuperar las libertades individuales, de recuperar la posibilidad de ganarnos el pan con nuestro trabajo, que critica el endeudamiento nacional, que desencadena este en la brutal emisión monetaria, que influye ésta en la nefasta inflación que nos agobia, todo ello para otorgar créditos a jubilados, pero que por otro lado él ofrece si llega al gobierno municipal, subsidios para poder producir una hectárea de tomate, promete bajar impuestos, reducir el gasto político, que marca la diferencia entre el pueblo o “gente común” y la elite o “clase política ”¿no es también un poco populista?.
¿Habrá querido hablar de clientelismo político o algo parecido en vez de populismo?, porque en definitiva el populismo no tiene nada de malo, siempre y cuando sea en beneficio de las mayorías y no de las minorías corruptas que se enriquecen a costa del esfuerzo de los pueblos que reciben limosnas para poder asegurar el bienestar de unos pocos. Nos volvemos a preguntar: Molero populista? Naaa!, como creen!
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