El poder opaca la naturaleza: Candidatos que olvidan y una prensa a su servicio

La importancia de olvidar fechas como la afirmación de los derechos sobre las islas Malvinas o el día mundial del medio ambiente y poner el valor fechas no tan significativas como las celebraciones por el día del periodista, habla de las prioridades de los candidatos en sus escuetos programas de gobierno. Tristemente debemos informar ésta entre muchas otras faltas graves de parte de quienes intentan seducir al electorado para este próximo 11 de junio .

 

Las ostentosas celebraciones del día del periodista revela una realidad más profunda: una prensa sometida a las imposiciones del poder. En un escenario donde la objetividad y la veracidad deberían ser los pilares fundamentales del periodismo, dejan seducirse por los candidatos que aprovechan esta celebración para cortejar a aquellos que son encargados de informar a la ciudadanía. Esta práctica, lejos de fortalecer la libertad de prensa y el acceso a la información, promueve una prensa pautada por el poder, que se pliega a los intereses de quienes detenten el control.

 

En el bullicio de los andares de esta campaña política, se revela una paradoja que despierta interrogantes sobre la integridad y los valores de aquellos que ostentan cargos públicos. El pasado 5 día mundial del medio ambiente y este 10 de junio día de la afirmación de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, fechas de trascendental importancia para la Argentina y la supervivencia del planeta, se desvanece en el olvido mientras los candidatos despliegan un derroche de celebraciones por el día del periodista. Esta disonancia, aparentemente inofensiva, nos sumerge en un panorama donde la prensa se ve condicionada y moldeada en las manos del poder.

 

En un mundo cada vez más amenazado por la crisis climática y la falta de defensa de nuestros derechos, resulta alarmante constatar cómo los encargados de velar por el bienestar y la sostenibilidad del medio ambiente relegan su responsabilidad a un segundo plano. La indiferencia de los candidatos, la falta de propuestas concretas y el abuso de clichés en la momentánea defensa de la Ley 7722 es un reflejo de una sociedad que prioriza sus intereses inmediatos sobre la protección del entorno que nos sustenta.