En una conferencia de prensa en la que se daba a conocer la participación de dos atletas locales en un certamen internacional a desarrollarse en la provincia de La Pampa, el director de deportes local, Jorge Paez -quien dijo el día que asumió en el cargo que era un sueño de toda su vida serlo- aprovecho para hacer un poco de catarsis también. Propio de su mundo imaginario, se adjudicó el gran presente del atletismo alvearense y se lamentó por el desaire de los organismos nacionales que no le abren las puertas.
Previo al clímax de la convocatoria -la terapia del fracaso- relató que el deporte ha crecido en el departamento gracias a profesores fanáticos que le imprimen su impronta y hacen de la disciplina un efecto multiplicador que no se detiene.
Se expresó en referencia de la escuelita municipal de atletismo, a la que por ejemplo tiene olvidada y a más de una semana de la clasificación en la etapa departamental de los juegos Sanmartinianos, no ha difundido aun los resultados, ni fotos siquiera han publicado del evento en la página oficial del municipio, pero él esta orgulloso de los profes y mientras él este bien, el resto es decorado.
El director de deportes, destacó la realización de dos competencias locales- los 6km y los 12km- manifestando que los 12km de Alvear están homologados, en total desconocimiento de los protocolos de homologación de circuitos y sin saber tal vez que nunca, en estos ochos años, alguna vez tuvo la distancia correcta.
Solo como referencia, hay que mencionar que el departamento de Malargue- con menos cantidad de habitantes que el nuestro- tiene al menos 10 competencias anuales y en diferentes disciplinas.
Lejos quedó el episodio del 20 de febrero del 2022, en el que se convirtió la pista de atletismo en una playa de estacionamiento- CANAV 2022-, fue un episodio breve que no llego a permanecer en sus recuerdos. Ese hecho le costaría el cargo a Jerónimo Colla y Jorge Paez sacaría provecho, subiendo así a las oficinas del primer piso del polideportivo DEPORTISTAS ALVEARENSES.
Y en un momento, Paez, se valió del victimismo político, ese trastorno paranoide de la personalidad muy común en la política vernácula, en el que se le echa la culpa de todo a la Nación, intentando así, enarbolar la compasión de terceros presentes como defensa a gestiones inconclusas.
“Y en relación a la pista sabemos que lo mejor seria tener una pista de sintético, queremos eso. Presente el proyecto hace aproximadamente un año a Nación, pero bueno, hay proyectos que se trabajan en conjunto con Provincia y otros en conjunto con Nación y sinceramente lo puedo decir tranquilamente tenemos bastante cerradas las puertas en lo que es Nación pero la gestión igual se hace, los proyectos quedan y en algún momento esperamos que se pueda abrir esa puerta y que podamos tener la plata para realizar una pista de sintético en General Alvear”.
Esta especie de epicrisis del derrotero del fracaso terminó por calmar al funcionario soñador, hasta salió bromeando y con una sonrisa.
La pista no está, pero él está bien. El episodio catártico en intendencia fue sanador, el relato de la crónica del fracaso lo dejó más tranquilo.
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