La crisis económica, la contracción del mercado interno y el aumento desmedido de los costos de producción forzaron el cese de operaciones de la planta principal de Tía Maruca en San Juan. Casi tres décadas de historia en los almacenes y supermercados argentinos.
La planta detuvo por completo sus operaciones, dejando a decenas de trabajadores y sus familias en una situación de vulnerabilidad. El cierre, según fuentes cercanas a la compañía, responde a una combinación de factores económicos que hicieron inviable la continuidad del negocio.
La empresa atravesó en los últimos años un escenario cada vez más adverso. La caída del consumo interno, uno de los golpes más duros para el sector alimenticio, se combinó con el aumento sostenido de los costos de insumos esenciales como la harina y el azúcar, lo que terminó por tornar la producción a gran escala en algo no rentable. A esto se sumaron las dificultades para acceder a créditos bancarios a tasas accesibles y la imposibilidad de modernizar la línea de producción para competir con marcas más económicas en el segmento de las galletitas dulces.
Los operarios comenzaron a recibir telegramas de despido de manera inmediata, lo que desencadenó protestas y movilizaciones en los ingresos del predio. Actualmente, el gremio de la alimentación y la empresa se encuentran en instancias legales para definir el pago de las indemnizaciones correspondientes.
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